Ana Maria Luisa de Medici

Ana Maria Luisa de Medici fue la última Medici. Antes de dejar la ciudad a los Lorena, se aseguró de que Florencia conservaría su patrimonio.

Ana Maria Luisa de Medici fue la última representante de la célebre familia florentina. Después de ella, Florencia pasaría a manos de los Lorena y los Medici pasarían a ser el pasado de la capital de la Toscana. Cosme III, su padre, fue el último gobernador de una familia Medici ya debilitada. Al no haber conseguido tener hijos en su matrimonio, intentó pasar el poder a directamente a Ana Maria Luisa. Las potencias europeas intercedieron para asestar el último golpe a los Medici. Sin embargo, Ana Maria Luisa de Medici todavía daría su última palabra, gracias a la cual cambió el porvenir de Florencia.

Ana Maria Luisa de Medici: protectora de Florencia

A la muerte de Cosme III y con el fin de los Medici asegurado, Ana Maria Luisa de Medici aceptó su destino pero no quiso abandonar Florencia. Era una mujer cultivada, determinada y con una fuerte personalidad. Que había vivido y visto mundo. Ana Maria adoraba Florencia y su arte. Apreciaba y disfrutaba con las enormes colecciones de arte que los Medici poseían y las que habían aportado durante siglos a los monumentos plazas de la ciudad.

Pasó el resto de su vida en el Palacio Pitti como última Medici en hacerlo. Pero se negó a entregar aquella bella ciudad y su patrimonio a otra familia que no estuviese ligada a la ciudad y dejarlo a su suerte.

Incluso rechazó la oferta de los austrias, que le ofrecían un puesto en la regencia del Gran Ducado de Toscana. Fiel a la Florencia que ella conocía y a su familia, lo rechazó. Pasando una vida en segundo plano, disfrutando del arte del Palacio Pitti.

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Palacio Pitti, residencia de los Medici en Florencia.

El Pacto de Familia

En 1737, Ana Maria Luisa de Medici llegó a un acuerdo con los Lorena que marcaría el futuro de Florencia. En él, los nuevos gobernadores se comprometían a no extraer de Florencia ninguna obra de arte, destruir o cambiar ningún monumento o lugar de interés, preservando el patrimonio cultural de Florencia para disfrute de locales y atracción de visitantes.

El documento, dice literalmente que los Lorena no podrán “llevarse fuera de la capital del Gran Ducado galerías, cuadros, estatuas, bibliotecas, joyas y otras cosas valiosas que reciban como sucesión del Gran Duque (su marido Cosme III) con el objetivo de que las mismas permanezcan propiedad del estado, para la utilidad del público y para atraer la curiosidad de los forasteros.’’

Con este tratado, el Pacto de Famiia, Ana Maria Luisa de Medici regalaba a Florencia una posteridad con el tesoro cultural y artístico que por siglos habían forjado grandes artistas y generaciones de florentinos. Su figura es clave para que hoy disfrutemos de una ciudad tan maravillosa. En la Basílica de San Lorenzo, una estatua recuerda su memoria.

Comentario

    marzo 22, 2022

    Maria Luisa no era esposa de Cosme III,sino su hija

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