Simonetta Vespucci

Simonetta Vespucci fue una mujer que marcó la ciudad de Florencia y la historia del arte como pocas. Su belleza fue la fuente de inspiración de Sandro Botticelli en la creación de algunas de las pinturas más importantes jamás creadas. Entre ellas ‘El Nacimiento de Venus’ y ‘La Primavera’. Convertida en la musa de uno de los grandes artistas de la historia, Simona Vespucci pasó a ser la Venus, la imagen de belleza ideal de una mujer. En Florencia, durante su vida, conquistó la ciudad donde era enormemente admirada. Personajes como Lorenzo El Magnifico o su hermano Giuliano no escondían su admiración a la hermosura de la Venus viviente, Simonetta Vespucci.

Simonetta Vespucci: cuando Venus vivió en Florencia

La que en un futuro acabaría convirtiéndose en la Venus de Botticelli no nació en Florencia sino en la costa de Liguria. En la República de Génova. Aunque no se sabe con precisión el pueblo, los historiadores debaten entre dos posibilidades. Una de ellas es Portovenere. Pueblo cuyo nombre significa ‘puerto de Venus’ y donde la mitología cuenta que nació la diosa. ¡Menuda coincidencia!

Simonetta se convirtió en Simonetta Vespucci al casarse con Marco Vespucci. La pareja se mudaría a Florencia poco después de haber consolidado su unión, ya que esta era la ciudad de la poderosa familia Vespucci. Simonetta pertenecía a los Cattaneo, poderosa familia genovesa. Con lo cual la unión beneficiaba a ambos y no era un matrimonio forzado. Marco y Simonetta se conocieron y enamoraron en Génova.

Al llegar a Florencia, el joven matrimonio (Simonetta Vespucci contaba con 16 años) fue recibido por los Medici, quienes organizaron una fiesta en su honor. Su arribo a la cuna del Renacimiento coincidió con la llegada de Lorenzo El Magnífico al poder. Tanto Lorenzo como su hermano Giuliano y toda la corte se quedaron prendados desde el primer momento de la belleza de Simonetta.

Ésta, junto con su esposo Marco, tuvieron su casa en el mismo barrio que un tal Sandro Botticelli.

simonetta vespucci
'Retrato de una mujer ideal', de Botticelli.

Musa de Botticelli

Botticelli quedó, al igual que toda Florencia, enamorado de la belleza de Simonetta. Tanto que se acabó convirtiendo en su musa. Seguro, los dos se cruzaron con asiduidad en su barrio y en alguna reunión de la élite florentina. Lo que no se sabe es si ambos llegaron a tener trato personal, o si quiera si mantuvieron algún contacto directo. Lo que sí es obvio es que Botticelli vio en Simonetta la belleza absoluta. A partir de conocerla, muchas de las protagonistas femeninas de sus cuadros eran representadas con sus rasgos.

Incluso después de la muerte de Simonetta. Con lo que Botticelli pintaba a su musa de memoria, tan viva estaba su imagen en la mente de Sandro. Algo aun más sorprendente ante el hecho de que la musa no posó tampoco en vida para Botticelli. Por lo cual, el genio sólo podía recrearla evocando los momentos en los que había podido admirarla.

Su famosísimo cuadro ‘El Nacimiento de Venus’, que posteriormente acabaría representando el ideal de belleza femenina en el arte, lleva a Venus con el rostro de Simonetta Vespucci. Convertida en icono femenino para la posteridad por su admirador. Hoy el cuadro se conserva en la Galería Uffizi.

Botticelli también pintó a Simonetta como Venus en su pintura ‘Venus y Marte’, en su ‘Primavera’ (también en los Uffizi) y en otras muchas pinturas.

'El Nacimiento de Venus', de Botticelli. (Galería Uffizi, Florencia).

Musa de Botticelli… de Florencia y de toda una generación de artistas

Botticelli no fue el único artista que se insipiró en Simonetta Vespucci para su arte. La joven genovesa fue representada por Piero di Cosimo como Cleopatra en su obra del 1480, décadas más tarde de la muerte de Simonetta. Luca Signorelli, en el 1490, también representa en su pintura ‘Educación de Pan’ a Venus con su rostro.

La imagen de esta mujer, ya musa en vida, inspiró no sólo pinturas sino también poemas. Sin irnos más lejos, los de Lorenzo El Magnífico, quien le dedicó cuatro sonetos. El propio Lorenzo, a la muerte de Simonetta con sólo 23 años, hizo que en su entierro hubiese un paseo de honor a Simonetta Vespucci. En él, su féretro abierto sería portado por Florencia hasta la iglesia de Ognissanti, donde reposaría. De esta manera, todos los florentinos podrían admirar por última vez la belleza de ’’Venus’’. Este tipo de entierro era algo reservado sólo a grandes figuras como artistas o grandes duques.

Lorenzo, en un poema luego del funeral, reflexionaba en cómo, observando el cielo, había visto una estrella que quitaba belleza a las de su lado. Así saludaba el más grande de los Medici a la Venus que vivió en Florencia: Simonetta Vespucci.

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