Puertas del Paraíso

De lo mejor que ver en Florencia

Las Puertas del Paraíso es el nombre que reciben las puertas que se encuentran en el lado este del Battistero di San Giovanni, en la Plaza del Duomo. De hecho, no son una puerta cualquiera, pues se trata de la obra maestra del gran artista Lorenzo Ghiberti, ayudado por su hijo Vittore, y una de las creaciones más importantes del Renacimiento.

Debido a un enorme temporal con inundaciones que en 1966 causó desperfectos en las puertas, desprendiéndose algunos paneles se acentuó la necesidad de restaurarlas. La gran calidad de la obra, de los materiales utilizados refulgieron al fin en 2012 cuando se concluyó la restauración que empezó en 1990. Precisamente en ese año, a finales del siglo XX la auténtica Puerta del Paraíso se sustituyó por una réplica que sigue a la vista de todos. Las originales, en cambio, se pueden admirar dentro del Museo dell’Opera del Duomo.

Ghiberti: la obra de toda una vida... para la eternidad

Las Puertas del Paraíso miden casi 6 metros de alto y 4.5 de ancho, su material es el bronce dorado y Lorenzo Ghiberti tardó en realizarlas 27 años. La empezó en 1425 y la concluyó en 1452. Tras haber ganado el concurso en competición con Brunelleschi para la realización de la puerta actualmente en el lado norte, se le concedió carta blanca y recursos para crear una nueva puerta.

Lo más impresionante es su decoración minuciosa e increíblemente detallista. Todo ello en 10 recuadros más grandes del plano original para poder combinar diversas acciones en cada panel. Cuando uno se encuentra delante y la observa, se comprende a la perfección el estudio del texto bíblico y de los personajes que están detrás de los largos años de trabajo manual que empleó Lorenzo Ghiberti, su hijo y ayudantes para finalizarla.

A cada uno de los lados de la puerta, que se abre separándose por el medio, hay 5 paneles (10 en total) en las que Ghiberti esculpió en el bronce escenas bíblicas. Algunas de ellas tratan eventos y personajes tan relevantes como Adán y Eva, Noé, Moisés o Caín y Abel.

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Miguel Ángel, Brunelleschi y las Puertas del Paraíso que pudieron ser

Precisamente son éstas las puertas del Battistero que están en frente a la Catedral de Florencia. Pues, debido a su gran belleza, le reservaron tan prestigioso lugar. Es más, el propio Miguel Ángel, abrumado por la creación de Ghiberti, sería el que le daría el nombre calificándola como la «Puerta del Paraíso». Si ante ella se extendía el Paradisium, como si el Duomo fuera un lugar celestial, esta puerta estaba destinada por su belleza a recordarnos un lugar divino.

Conociéndola como es hoy en día, con su grandeza e importancia, es muy curioso saber que la puerta originalmente era totalmente diferente, pero siempre creada por el mismo artista. De hecho en 1424 Ghiberti había terminado para el lado Este una puerta que actualmente podemos contemplar en el lado norte. No obtuvo el encargo directamente. Lo ganó compitiendo contra nada más y nada menos que Brunelleschi. Ambos, en 1401, se disputaron la adjudicación de la obra. La propuesta presentada por Brunelleschi se puede visitar todavía hoy en día en el Museo del Bargello.

Ante la belleza de la nueva Puerta del Paraíso la que ocupaba este lugar, aun siendo del mismo Ghiberti, pasó en segundo plano.

Puertas del Paraíso: el Génesis en 10 paneles

En total, las Puertas del Paraíso cuentan con 10 paneles, en los cuales no sólo aparece una imagen, sino que uno parece estar observando toda una escena en movimiento. La maestría de Ghiberti lo llevó a crear en cada panel un pasaje de la Biblia inmortalizado. Pero no como una pintura, o un momento congelado, sino como una ventana a la que asomarse y ver a sus personajes cobrar vida. En movimiento, representando una obra eterna y estampada en bronce gracias a un talento inmenso. Los relieves y la minuciosa téxnica de Ghiberti muestran las escenas en perspectiva, dándoles fondo, tamaño y realismo difícilmente alcanzable de otro modo. Parase a observar cada uno de los paneles es viajar a cada una de sus historias. Veamos cada una de ellas.

1: Adán y Eva

El primer panel es el perfecto ejemplo de lo mencionado anteriormente. En una sola escena, Ghiberti nos cuenta la historia completa de Adán y Eva. En él, vemos diferentes momentos entrelazados entre sí, en perfecta armonía, convivencia y sincronía. Las figuras nos muestran la creación de Adán y la creación de Eva para luego presentarnos el momento del pecado original y sus consecuencias: la expulsión del Paraíso. La utilización de diferentes planos en el mismo panel, diferenciando los diferentes actos de la historia, es realmente llamativa y armoniosa en este panel de las Puertas del Paraíso.

2: Caín y Abel

En el segundo panel, Ghiberti representó otro pasaje del Génesis, aquel de Caín y Abel, hijos de Adán y Eva. Dando así también una continuación a la historia de éstos, representada en el anterior espacio de las Puertas del Paraíso. Aquí, del mismo modo vemos diversos planos, con diferentes subescenas que conforman una sola. El panel muestra a los hermanos en su convivencia, afuera de su cabaña charlando en paz, en su trabajo con la tierra y en el pasto. Para después enseñarnos el sacrificio de Caín dando muerte a su hermano Abel y a Dios, posteriormente, apareciendo ante Caín en busca de respuestas y arrepentimiento.

3: Noé

El tercer acto de las Puertas del Paraíso está dedicado a Noé y al diluvio universal. En los relieves, en un último plano y en forma de pirámide está el arca. Por todo el paisaje vemos animales diversos que se dirigen hacia ella. Mientras, en primera posición, Noé recibe el anuncio de Dios, a su vez lo transmite e inicia el arduo trabajo de la construcción del arca y la búsqueda de los animales. Resulta fascinante cómo la figura de Noé se ve llena de energía, preocupación y casi ansias por la salvación y el cumplimiento de su misión frente a la indiferencia del resto de personajes con los que interactúa.

4: Abraham

El siguiente panel es realmente sobrecogedor. Ghiberti relata la historia de Abraham y el sacrificio de Isaac. A la izquierda de la escena, un ángel se aparece ante el personaje bíblico para pedirle el sacrificio de su hijo. Los relieves expresan de forma magnífica la desesperación en las súplicas de Abraham que, en la parte derecha del panel, se reúne con su hijo. En la parte superior, continúa la historia en una gran montaña que los personajes parecen recorrer aun sin estar ahí. Ya en la cima, Abraham se dispone al sacrificio cuando un ángel aparece y frena su mano.

5: Isaac, Esaú y Jacob

El pasaje del Génesis dedicado a Isaac, Esaú y Jacob traspasa los escritos para tomar vida en las Puertas del Paraíso gracias al genio de Ghiberti. Este 5º panel es particularmente inquietante. Tenso. Tal y como es esta historia. Los relieves representan a Isaac, hijo de Abraham, en el nacimiento de sus dos hijos Esaú y Jacob. De ahí, nos mueve por su historia, enseñándonos a Esaú partiendo hacia una jornada de caza mientras saluda a Isaac. Para luego enfocarse en Jacob y su esposa Rebeca, planeando su engaño a Isaac para obtener el título de primogénito. Algo que Isaac le concede y que también observamos en el panel, con la increíble sensación de que algo va mal. Unas emociones que sólo puede despertar una obra tan gloriosa.

6: José

En el sexto panel revivimos la interesantísima historia de José, penúltimo hijo de Jacob. La variedad y la riqueza de su historia se reflejan en los relieves, siendo una de las zonas de las puertas con más detalle y más escenas. En ella apreciamos a José siendo arrojado al pozo por sus hermanos, llegar a Egipto e interpretar los seños del Faraón y hasta el reencuentro y perdón con sus hermanos.

7: Moisés

Para representar a Moisés, en el 7º panel de las Puertas del Paraíso Ghiberti escoge la entrega de las tablas sagradas con los 10 mandamientos. En un relieve que es especialmente rico en lo paisajístico, el pueblo admira y agradece la llegada de Dios mientras, en la cima de la montaña, Moisés recibe las tablas en contacto directo con lo divino.

8: Josué

La historia de Josué la encontramos en un panel que la presenta en tres planos bien diferenciados, con el uso de las proporciones y la distancia de manera magistral. En ellos, Josué se alza como líder del pueblo judío tomando el relevo de Moisés, construyendo el Arca de la Alianza y conquistando las primeras tierras de Israel.

9: David

Uno de los relatos más violentos presentes en la Puerta del Paraíso es el de David. Y así lo muestra el autor. Con Israel como gran fondo, casa de su pueblo y que parece esperar por el fin de la violencia para volver a ser hogar de los judíos. En primer lugar, nos muestra el episodio de David derrotando a Goliat. Mientras, entre este episodio y los edificios de Israel, la guerra civil se sucede entre armas, guerreros y caídos. Finalizando con David como rey de Israel.

10 Salomón y la reina de Saba

La obra maestra de Ghiberti se cierra con la representación, curiosamente, de un único episodio y momento que ocupan todo el panel. El encuentro entre el rey Salomón y la reina de Saba. El relato bíblico cuenta que la reina, atraída por la fama de gran sabio de Salomón, decide hacer una visita a Israel y conocer a su rey. En la representación de Ghiberti, los relieves nos muestran el momento del saludo de ambos en el palacio de Salomón, frente a un público impresionado y conmovido por el evento.

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