Dante en Florencia

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Dante Alighieri ha sido sin lugar a dudas una de las personas más importantes de la historia de Florencia. No sólo fue uno de los poetas más influyentes de todos los tiempos, es incluso considerado el padre de la lengua italiana moderna. Los lugares de Dante en Florencia son muchos, pues el poeta era un absoluto enamorado de su ciudad, que intentó defender también en la política. Desde su fallecimiento en el siglo XIV hasta nuestros días, su figura ha inspirado a todas las generaciones florentinas y a muchas a nivel mundial. Descubramos los lugares de Dante en Florencia.

Lugares de Dante en Florencia: desde su nacimiento hasta su muerte

En el precioso Battistero di San Giovanni, precedente a la gloriosa y actual Catedral de Florencia, inician los pasos de Dante en Florencia. Pues aquí, como muchos otros niños de su tiempo, recibió su bautismo el gran artista.

Los lugares de Dante en Florencia van desde su vida a su muerte, aunque muy a pesar del genio éste falleció fuera de su amada Firenze. Dante fue desterrado por motivos políticos y conoció la muerte en la ciudad de Ravenna, sin poder volver a su ciudad. En el interior de la Basílica de Santa Croce está la tumba de Dante… aunque sin sus restos. En la entrada a la iglesia se alza una enorme estatua del maestro Alighieri.

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Monumento de Dante Alighieri en Piazza di Santa Croce

Badia Fiorentina

Si algo marcó la vida y obra de Dante fue el conocer a su musa y amada Beatrice. Aunque fue un amor no correspondido, Beatrice es en todo momento la dueña del corazón de Dante. Dice la leyenda que donde la vio por primera vez fue en la Badia Fiorentina, la iglesia más antigua de Florencia. Desde aquel momento, Beatrice lo acompañaría en todos sus pensamientos y hasta en su aventura por el Infierno, Purgatorio y Paraíso.

Museo del Bargello

El Bargello, con su enorme torre, es hoy uno de los museos de Florencia más interesantes. En la época de Dante, era un edificio con funciones muy diferentes, de tipo administrativo y político. Es aquí donde se marcó el destino final de Dante al ser el lugar en el que recibió su condena al exilio teniendo que abandonar su Florencia natal.

Museo Casa di Dante

De un museo fue expulsado y a un museo fue ‘’traído’’. En el Barrio de Dante, donde se cree que estuvo su casa, se construyó un edificio de época para crear un museo que honorase al poeta, como florentino, como artista y como persona: el Museo Casa di Dante. Hoy es uno de los museos más populares de la ciudad.

Iglesia de Dante

Más que iglesia de Dante, podríamos decir que es la iglesia de Beatrice. En esta pequeña iglesia de Florencia está la tumba de la amada del artista: Beatrice. Además de este hecho, la construcción no es nada llamativa. Pero el simple hecho de ser la última morada de Beatrice hace que tanto florentinos como visitantes la elijan como una meta para los paseos. Es, además, uno de los lugares preferidos de las parejas. Casi un peregrinaje romántico.

Dante en Florencia: Puente Santa Trinidad

Pese a lo que pueda parecer, Dante no se encontraba o no conseguía ver a Beatrice a menudo. Es más, sus encuentros fueron contados. Uno de ellos tuvo lugar en el puente Santa Trinidad, donde Dante se cruzó con Beatrice, que paseaba con una amiga. El momento fue maravillosamente recreado por el pintor Henry Holiday en un precioso cuadro.

La Piedra de Dante

En la parte sur de la Catedral de Florencia, Dante Alighieri tenía un lugar muy querido donde se relajaba durante horas observando las construcciones de la Catedral. Enfrente al edificio en obras, había una piedra donde el artista se apoyaba a reflexionar y ver cómo avanzaba el proyecto. En la actualidad hay una placa que conmemora este rincón que además tiene una leyenda de lo más curiosa. Dante era famoso, entre muchas cosas, por tener una memoria envidiable. Se dice que, un hombre, para comprobarlo, le preguntó un día qué le gustaba comer. A lo cual Dante respondió: ‘’huevos’’. El mismo hombre volvió un año más tarde a la Piedra de Dante, donde éste descansaba, y le dijo directamente: ‘’¿con qué?’’. Dante, como si la conversación no se hubiese interrumpido por un año entero respondió: ‘’con sal’’.

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